domingo, 14 de abril de 2013

El mes en que naces afecta a tu sistema inmune

El mes en que nacemos influye en el desarrollo de nuestro sistema inmune y en los niveles de vitamina D que ciruclan por nuestra sangre, según se desprende de un estudio británico que publica la revista JAMA Neurology. El hallazgo es relevante porque explica por qué el riesgo de desarrollar esclerosis múltiple depende de la fecha de nuestro cumpleaños, con un pico máximo de casos en individuos nacidos en mayo y un claro descenso en aquellos sujetos nacidos en el mes noviembre.

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica que aparece cuando el 
sistema inmune daña el sistema nervioso central y trastoca la transmisión de mensajes entre el cerebro y diferentes partes del cuerpo, originando problemas de visión, control muscular, audición y memoria. Está relacionada con los linfocitos T autorreactivos, células que, en lugar de atacar agentes infecciosos como los virus o las bacterias, reaccionan contra nuestro propio organismo, dando lugar a enfermedades autoinmunes. Estos linfocitos deberían ser eliminados por el timo, que se encarga de "limpiar" la sangre de los componentes del sistema inmune potencialmente autodestructivos.

En las investigaciones, Sreeram Ramagopalan, de la Universidad Queen Mary, y sus colegas demostraron que las personas nacidas en mayo, además de ser más susceptibles de padecer esclerosis múltiple tienen en su sangre menos vitamina D y niveles excesivamente altos de linfocitos T autorreactivos (aproximadamente el doble que los nacidos en noviembre). Los investigadores sugieren que 
la falta de vitamina D podría ser la causa, y que si estudios a largo plazo confirman la relación directa entre el mes del nacimiento y la predisposición a problemas de autoinmunidad, se podría evitar administrando suplementos de vitamina D a las mujeres embarazadas que dan a luz en primavera.

¿Qué animal es el pez elefante?

Gnathonemus petersii es el nombre científico del Pez Elefante, que vive en aguas cálidas de África occidental, desde la cuenca del río Níger a la del Congo, así como en los ríos Benue, Zaire y Ogun, y en el lago Chad. En su cola se ubica un órgano eléctrico que emite descargas de baja intensidad con una frecuencia de hasta 80 veces por segundo. Midiendo las variaciones del campo eléctrico que le rodea a través de más de 5000 sensores repartidos por toda su piel, el Pez Elefante puede orientarse, detectar objetos (y comida) en su entorno, comunicarse con sus congéneres... Incluso es capaz de nadar con soltura marcha atrás.

En Estados Unidos, Alemania e Israel han utilizado a 
Gnathonemus petersii para testar la calidad de las aguas potables, ya que la frecuencia de los pulsos eléctricos que emite cambia en presencia de ciertas sustancias químicas contaminantes o venenos.

¿Qué enfermedades mentales son las más buscadas en Google?

Un estudio publicado en el número de mayo de la revista American Journal of Preventive Medicine y basado en datos de las búsquedas realizadas por los usuarios de Google entre 2006 y 2010, revela quedurante los meses de invierno buscamos más información sobre enfermedades mentales que cuando llega el verano. En concreto, las búsquedas sobre trastornos alimentarios como la anorexia o la bulimia caen hasta un 40% en el verano frente al invierno. Y algo parecido ocurre con el déficit de atención por hiperactividad, sobre el que descienden las consultas entre un 18 y un 15%. Las búsquedas sobre el término "suicidio" disminuyen un 25% durante el estío, y aquellas relacionadas con la esquizofrenia también caen un 36-37% en la estación veraniega.

Los autores del trabajo admiten que aún no poseen datos suficientes para saber si este patrón tiene una explicación biológica, medioambiental o social. Sin embargo, especulan que 
podría tener que ver con la vitamina D, un metabolito que se sintetiza solo cuando nos exponemos al sol.

Los deportistas mantienen mejor la atención

La famosa sentencia romana “Mens sana in corpore sano” tiene cada vez más argumentos científicos a su favor. En un artículo publicado en la revista PLOS One, investigadores de la Universidad de Granada revelan que las personas que practican deporte habitualmente presentan un mayor rendimiento cognitivo que las que llevan una vida predominantemente sedentaria. Concretamente, los datos de esta investigación indican que los deportistas muestran una mejor atención sostenida, y por lo tanto reaccionan más rápidamente ante un estímulo externo presentado de forma impredecible durante la ejecución de una tarea monótona.

Además, entre los numerosos beneficios que reporta la práctica regular de actividad física, los autores del trabajo destacan 
una mejora del tono vagal, es decir, un funcionamiento más eficiente del sistema nervioso autónomo y mayor variabilidad de la frecuencia cardíaca. Incluso parece que la actividad está relacionada con adaptaciones estructurales y funcionales sobre el sistema nervioso central: el deporte previene la neurodegeneración, promueve la neurogénesis y el crecimiento de capilares sanguíneos en zonas como hipocampo, córtex, cerebelo y ganglios de la base.

La respuesta del cerebro a la música es universal

Científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford (EE UU) han demostrado queel cerebro de todos los seres humanos se activa exactamente del mismo modo cuando escuchamos una pieza de música clásica, independientemente de las experiencias previas y las preferencias musicales individuales. En concreto, los experimentos revelan que oír una melodía por primera vez pone en acción a estructuras implicadas en la planificación del movimiento, la memoria y la atención.

Para asegurarse de que los efectos se debían a la música y no al lenguaje, los investigadores, coordinados por el psiquiatra Vinod Menon, eligieron música sin letra y excluyeron todas aquellas melodías que algún participante ya había oído previamente, para eliminar los efectos de la "familiaridad" de una canción. Finalmente, en sus experimentos trabajaron con piezas de compositor inglés William Boyce, del siglo XVIII, apodado el "Bach inglés". Observando los cerebros de los voluntarios durante más de nueve minutos, y comparando el efecto de escuchar música con el efecto de estímulos "pseudomusicales" (por ejemplo, sonidos sin ritmo o sin armonía), hallaron 
una amplia red de estructuras cerebrales cuyos niveles de actividad subían y bajaban con un patrón sorprendentemente similar entre los participantes del estudio mientras oían la música.

Tanto el cerebro medio y el tálamo como la corteza frontoparietal, que se ocupa de funciones superiores como la atención y la memoria de trabajo, sincronizaban con bastante precisión su actividad entre unos sujetos y otros, aunque la respuesta solo se observaba en el hemisferio derecho, en zonas que procesan estímulos no lingüísticos. Dicho de otro modo, el estudio corrobora que
 la música podría considerarse un lenguaje universal.

Por otra parte, la intensa activación de centros de planificación de movimientos durante el experimento indica que 
el cerebro responde de forma natural a los estímulos musicales con palmadas, pasos de baile o movimientos de cabeza. Incluso adaptando nuestros pasos al ritmo de la música.

El antepasado simio que era mitad mono, mitad humano

Seis artículos científicos publicados hoy en la revistaScience nos acercan a la comprensión de un antepasado de los seres humanos, Australopithecus sediba, que vivió en el sur de África hace dos millones de años y que podría ayudar a resolver el enigma sobre cómo apareció la rama Homo, a la que pertenecemos.A. sediba era una especie "mitad mono, mitad humano", según los investigadores, entre otras cosas porque trepaba a los árboles con la misma facilidad con la que caminaba erguida. A esto se suma que la parte superior de su tórax era muy estrecha, similar a la de los orangutanes, chimpancés o gorilas, mientras que la parte inferior tenía una morfología parecida a la humana.?? En cuanto a la locomoción, andaban con las piernas completamente extendidas pero con el pie invertido, excesivamente inclinados hacia un lado al caminar. Eso, unido a la excesiva rotación de la rodilla, y a un talón estrecho como el de un simio, hacía que su bipedismo fuera muy distinto del nuestro. A. sediba caminaba como ningún otro animal, aseguran los científicos, que sospechan que la criatura tocaba el suelo primero con el costado el pie, que a continuación  giraba hacia adentro en un movimiento llamado pronación.

Por otro lado, la especie tenía un cerebro relativamente pequeño, una pelvis casi humana y una mezcla entre mono y hombre en la mandíbula y los dientes. Los brazos estaban específicamente adaptados para trepar, de lo que se deduce que el uso de la parte anterior del brazo para agarrar y manipular objetos surgió más adelante, posiblemente con el Homo erectus, señala el equipo liderado por Steven Churchill, de la Universidad Duke de Durham.

En definitiva, los fósiles, hallados en la cueva de Malapa, revelan 
un inesperado "mosaico de anatomías", según ha expresado Jeremy DeSilva, investigador de la Universidad de Boston y autor principal de uno de los trabajos.

¿Por qué crean adicción las patatas fritas?

Algo tienen las patatas fritas para provocar quecuando se abre una bolsa no podamos parar de comer hasta acabarla. Científicos alemanes han estudiado el patrón de actividad que desencadena este alimento en el cerebro y han determinado que la razón de que nos resulten irresistibles no reside solamente en su alto contenido en grasa y carbohidratos, como se creía hasta ahora.

En un estudio publicado en febrero en la revista 
PLOS ONE, del que se hace eco la agencia SINC, los científicos analizaron la activación del cerebro de ratas alimentadas con patatas fritas y de ratas alimentadas con insípida comida estándar. Y ahora, los mismos investigadores han presentado los resultados de sus últimos estudios, que complementan al anterior, en la 245º Reunión y Exposición Nacional de la Sociedad Americana de Química. “Hemos extendido el estudio a un tercer grupo de ratas alimentado con una mezcla de grasas y carbohidratos en proporciones similares a las de las patatas fritas” explica Tobias Hoch, investigador de la Universidad de Erlangen-Núremberg (Alemania) y autor principal del trabajo.

Los resultados de las resonancias magnéticas mostraron que l
os animales alimentados con patatas fritas experimentaban una mayor activación de regiones del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa, la ingesta de comida, el sueño y las áreas motoras. Además, estas ratas reaccionaron mucho más que las alimentadas con comida estándar o con la mezcla de grasas y carbohidratos, lo cual demuestra que el efecto adictivo de las patatas fritas no puede explicarse solamente por su contenido calórico, como estudios previos sugerían. “En futuras investigaciones intentaremos determinar cuál es el compuesto de las patatas fritas que provoca estas reacciones en el cerebro” adelanta Hoch.

Según Hoch, el hecho de que a algunas personas no les atraigan estas comidas reside en que “posiblemente la intensidad con que se activan los sistemas de recompensa en los individuos varía en función de su gusto”. El investigador está convencido de que si la ciencia consigue desvelar cuál es el componente que activa el circuito de la recompensa del cerebro 
podrían desarrollarse nutrientes que al añadirse a estos alimentos inhiban su efecto. “Ayudaría a bloquear esta atracción por los snacks y los dulces” asegura Hoch.